Eduarda Mansilla: ¿Una precursora de la literatura weird?
Autor: Felipe Bochatay
5/8/20244 min read


Antecedentes remotos
Mujeres que hayan escrito desde el principio de los tiempos no es necesario aclararlo. Quizás el problema sea que han sido soslayadas en un proceso deliberado de invisibilización o cuanto menos de un silenciamiento de estas voces femeninas que, en un mundo machista, intentaron hacerse oír, y leer en este caso.
El antecedente más importante, dentro de Latinoamérica, está enmarcado dentro de lo que podemos llamar la proto-ciencia-ficción. Estoy hablando del poema Primero sueño, de sor Juana Inés de la Cruz, quien escribió y vivió en México, allá a fines del S. XVII, aproximadamente. Este poema se trata de un texto filosófico que aborda el tópico del viaje del alma durante el sueño, en una estructura tripartita: el dormir, el viaje y el despertar. Su característica particular es el lento desprenderse del misticismo religioso para ingresar en la creación, tímida todavía, de la ficción.
Viniendo más acá en el tiempo tenemos a las mujeres criollas que jugaron un papel importante en las luchas de independencia latinoamericana, como así lo hicieron las mujeres europeas con la Revolución Francesa, que valga la aclaración, tampoco vieron reflejados sus anhelos ni sirvió de mucho la sangre que derramaron en pos de la Declaración de los Derechos del Hombre, ya que esta Declaración sólo del hombre y para el hombre, no para las mujeres.
Son precisamente estas mujeres las que comenzaron a desenvolverse en la literatura, como en otros ámbitos, desde el lugar que pudieron conseguir: las revistas de mujeres, aunque también en periódicos progresistas, llegando a fundar también ellas mismas algunos periódicos en donde lograron publicar sus poemas y relatos.
Escritoras y tendencias dentro del siglo XIX
Si bien no podemos hablar de una ciencia-ficción plenamente formada a mediados del s. XIX, ni de weird, sí lo podemos hacer desde el lado de la literatura fantástica, una literatura que desde lo sobrenatural consiguió transgredir la ley y el orden impuesto, expresando el malestar de una civilización. No fue un género definido, pero bajo el rótulo de fantasía fue ocupando su lugar en el mundo literario incipiente de Latinoamérica.
Siguiendo el hilo conductor de la mujer escritora de weird y ciencia-ficción podemos encontrar, por ejemplo en la literatura fantástica argentina, en su emergencia, dos grandes lineamientos literarios: uno denominado americanista, que comprende una etapa temporaria más antigua y desarrollada por Juana Manuela Gorriti, en particular entre los años 1860 y 1880.
Y otra etapa posterior en el tiempo, quizás un tanto más cosmopolita, que comprende los años 1875 y 1885 y en donde encontramos a exponentes de la talla de Carlos Monsalve, Eduardo Holmberg, Raymunda Torres y Quiroga, Miguel Cané y Eduarda Mansilla.
Estos primeros textos fantásticos escritos por mujeres, dentro del período 1860-1885, surgieron vinculados a dos características propias de la época a tener en cuenta:
a) Estos relatos fueron escritos por mujeres de diversas edades, incluidas jóvenes estudiantes;
b) Difundidas en revistas culturales mayormente abocadas a un público femenino y juvenil (hay que recordar que por aquellos años la mujer estaba equiparada a un niño en materia de capacidad civil y derechos).
A ello debe sumarse que comienza a consolidarse en todo el subcontinente un nuevo público lector, la mujer, que encuentra en la literatura fantástica un medio adecuado para su expresión artística.
Eduarda Mansilla de García (1834 – 1892)
Fue una de las letras femeninas más ocultadas durante décadas. Hija de Agustina Ortiz de Rozas (hermana del Presidente Argentino Juan Manuel de Rosas) y Lucio V. Mansilla, nació en 1834 y falleció hacia 1892. Durante un tiempo, para poder hacerse leer, publicó con un pseudónimo masculino: Daniel García Mansilla.
Junto a Juana Mansó fundaron el semanario Flor del aire hacia 1864, donde rescataban relatos de las mujeres americanas.
Tuvo cinco hijos con el diplomático Manuel Rafael García, lo que la llevó a recorrer el mundo y así alimentar su imaginación en las cosmopolitas Nueva York o Gran Bretaña, Italia y España. De esos viajes surgieron relatos con estilos narrativos europeos aunque con habla criolla. Fue una mujer adelantada para su época y a los 45 años, a pesar de los prejuicios, tomó la decisión de separarse de su marido.
Se dedicó a diversos géneros, pero, en aquel contexto puritano y patriarcal, aquella separación no hizo más que cerrarle las puertas. Sin embargo, Eduarda se destacó por la lucidez y sensibilidad desplegada en su obra literaria, a la par que pocos la recuerdan por ser la primera novelista argentina en publicar. Escribió novelas, dramas, ensayos, críticas y textos periodísticos. Compuso también en francés, idioma que dominaba con maestría.
Obligada a la vida familiar, muy propia de la época, ello no le impidió, como una mujer excepcional, participar de la vida de la prensa y vida literaria.
Excelente escritora de cuentos, hacia 1880 publica CUENTOS. El libro está compuesto por diez relatos, entre los que destacan CHINBRÚ, LA PALOMA BLANCA y TÍO ANTONIO. Todas estas historias las protagonizan niños o animales y transcurren en la ciudad de Buenos Aires, lo que ayuda a conocer esa gran ciudad que estaba creciendo en forma desmedida a causa de la incipiente migración europea.
En 1883 publica CREACIONES. También un libro de cuentos, más precisamente compuesto por: EL RAMITO DE ROMERO, DOS CUERPOS PARA UN ALMA, LA LOCA, KATE, SOMBRAS y BEPPA y una obra teatral breve, SIMILIA SIMILIBUS.
En su amplia mayoría los relatos que componen este volumen se corresponden con la literatura fantástica: En LA LOCA nos encontramos con un cuento que pone en escena el tema de la locura, como ya dije, un tópico que forma parte del repertorio artístico y de la estética naturalista y positivista de la época.
También destacan EL RAMITO DE ROMERO, en donde el saber tradicional ligado a la ciencia de la época salva la vida de un hombre y DOS CUERPOS PARA UN ALMA, en donde, fiel a la época y apropiándose de una teoría pseudocientífica, la metempsicosis o reencarnación del alma en otro cuerpo, construye un cuento por demás peculiar.



